Un caso que indigna y que vuelve a evidenciar la violencia que muchas mujeres enfrentan incluso años después de haber sido abandonadas.
Una mujer originaria de Peto, Yucatán, denunció que su expareja regresó tras nueve años de ausencia y la noche de ayer irrumpió violentamente en su domicilio para destruir todo a su paso, dejando la vivienda completamente destrozada.
Lo más alarmante es que la mujer y su hijo se salvaron de estar en la casa por pura casualidad.
De acuerdo con el testimonio de la víctima, identificado en redes sociales como Ross C., esa noche no estaban en el domicilio porque su hijo decidió hacer una pijamada con sus primos en casa de su abuela.
“Por gracia de Dios estamos vivos. Una reunión de primos nos salvó de la muerte”, relató.
La mujer explicó que el agresor desapareció durante nueve años, tiempo en el que no dio pensión ni apoyo para su hijo, mientras ella trabajaba y vendía para sacar adelante a su familia.
“Nueve años sin saber de él, sin que mandara para la comida de su hijo… nueve años de humillaciones y de tratar de explicarle a mi hijo que su padre lo quiere”, expresó.
Con esfuerzo —dice— logró construir un hogar para sus hijos, comprar muebles y darles estabilidad, pero en cuestión de minutos todo quedó convertido en pedazos tras el ataque del sujeto.
Aunque lo material puede recuperarse, el hecho deja preguntas graves:
Este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: la violencia contra las mujeres no siempre termina cuando una relación acaba. Muchas veces, el peligro regresa… y las instituciones reaccionan solo después de la tragedia.
Ahora la víctima pide justicia y protección, mientras intenta reconstruir el hogar que levantó con años de sacrificio.













