En política hay quienes salen al ruedo dispuestos a responder de todo. Y hay quienes, al parecer, prefieren estrenar proyecto político con público previamente seleccionado.
Este viernes, el diputado federal morenista Óscar Brito anunciaría oficialmente su nuevo proyecto político, que todo apunta estaría encaminado hacia la alcaldía de Mérida. Hasta ahí, nada fuera de lo común. Lo curioso viene con la lista de invitados.
De acuerdo con diversas versiones, la convocatoria habría sido dirigida únicamente a ciertos representantes de medios de comunicación. Al parecer, para este primer acto político la pluralidad quedó en la lista de espera.
Porque, aceptémoslo, lanzar una candidatura rodeado únicamente de periodistas “amables” puede evitar momentos incómodos… aunque difícilmente prepara para una campaña donde los adversarios no harán preguntas previamente autorizadas.
La gran interrogante es inevitable: si el reto apenas es una conferencia de prensa, ¿cómo será cuando enfrente una elección constitucional donde los cuestionamientos llegarán desde la oposición, las redes sociales y, por supuesto, de la ciudadanía?
Quienes recuerdan los primeros años políticos de Óscar Brito hablan de un personaje cercano, accesible y de trato cordial. Sin embargo, conforme Morena fue consolidándose como primera fuerza en Yucatán, también parece haberse reducido su cercanía con buena parte de la prensa.
Y es que la política tiene esas transformaciones curiosas: algunos cambian de oficina; otros, de agenda; y unos cuantos, hasta de lista de periodistas.
La comparación con el anterior candidato morenista a la alcaldía, Rommel Pacheco, resulta inevitable. Con todos los aciertos y errores que tuvo su campaña, realizó desayunos abiertos con medios, respondió preguntas incómodas y enfrentó el escrutinio público. El resultado no fue la victoria, pero al menos nadie pudo decir que escondía el micrófono.
Ahora, la estrategia parece distinta: conferencia controlada, asistentes seleccionados y cero margen para sorpresas. Una especie de “rueda de prensa VIP”, donde, al parecer, las preguntas difíciles no alcanzaron invitación.
Quizá los asesores consideran que así se evita una crisis mediática. Lo que tal vez olvidan es que en 2026 las conferencias duran una hora, pero los videos en redes sociales viven para siempre.
Morena sigue siendo una fuerza política importante en Yucatán, pero pensar que el logotipo gana elecciones por sí solo sería un error. Las campañas se construyen con territorio, discurso y capacidad para enfrentar críticas, no únicamente con fotografías oficiales.
Porque gobernar Mérida no será escoger qué periodista entra al salón. Será responder todos los días a ciudadanos que no pedirán permiso para cuestionar.
Y si desde el arranque alguien decide jugar dentro de una burbuja color guinda, quizá el primer rival no sea el PAN, el PRI o Movimiento Ciudadano.
Quizá el primer rival termine siendo la percepción de que, cuando aparecen las preguntas difíciles… también desaparecen las invitaciones.













