La reciente salida de Joaquín Ocampo del área de Comunicación Social del Gobierno del Estado ha generado opiniones críticas entre integrantes y voces vinculadas al gremio periodístico, quienes consideran que el puesto ha perdido el reconocimiento y la relevancia profesional que históricamente requería.
Entre los señalamientos difundidos en distintos espacios de opinión se sostiene que la designación de perfiles sin experiencia comprobada en comunicación institucional o periodismo representa un menosprecio hacia quienes han dedicado años de preparación, trabajo y trayectoria en el sector.
Los críticos argumentan que la responsabilidad de encabezar la estrategia de comunicación gubernamental demanda conocimientos especializados, capacidad para el manejo de información pública y experiencia en la relación con los medios de comunicación, por lo que consideran que el cargo no debería asignarse únicamente por afinidad política o cercanía con determinados grupos.
En cuanto a la salida de Joaquín Ocampo, también han circulado versiones que la atribuyen a presuntos actos de corrupción. No obstante, hasta el momento dichas afirmaciones no han sido respaldadas públicamente con pruebas ni existe un pronunciamiento oficial que confirme esa versión, por lo que permanecen en el terreno de los señalamientos.
Las críticas también reflejan la preocupación de algunos comunicadores por lo que consideran una pérdida de valor del ejercicio profesional en el servicio público, al sostener que la experiencia, la formación académica y la trayectoria deberían ser factores determinantes para ocupar una posición de esa naturaleza.
Hasta ahora, el Gobierno del Estado no ha emitido un posicionamiento público sobre estas opiniones ni sobre los criterios que motivaron los cambios en el área de Comunicación Social. Mientras tanto, el debate continúa entre periodistas y especialistas, quienes mantienen posturas divididas sobre el perfil que debe encabezar la comunicación institucional del Ejecutivo estatal.













